Valorar una empresa significa elegir un método y alimentarlo con cifras de tus registros. Ningún método da una cifra única. Cada uno mira una parte distinta del negocio, y el precio final lo fija la negociación con el comprador.
La primera decisión es para qué quieres el valor. Una empresa que sigue funcionando no se valora igual que una que se liquida. Por eso conviene fijar la finalidad antes de tocar una calculadora.
¿Cómo se valora una empresa?
El valor es subjetivo. Cambia según el motivo de la valoración y según quién la hace, así que tu cifra y la de un comprador rara vez coinciden al principio. El precio llega después, cuando ambas partes negocian.
El vendedor suele querer un precio por encima de su propia valoración. El comprador quiere pagar menos que la suya. El precio que se firma es el punto donde se encuentran.
Antes de empezar, lea Protocolo familiar en España y Plazos de conservación en España.
Guías para quien vende o traspasa una empresa · Ver precios
¿Qué métodos de valoración existen?
Existen diferentes métodos de valoración. Se agrupan en cuatro familias: los que se apoyan en el balance, los que usan múltiplos de la cuenta de resultados, los mixtos que parten del fondo de comercio y los de descuento de flujos de fondos.
Valor contable
El valor contable es el patrimonio neto que figura en el balance. Es lo que queda de los activos después de restar los pasivos.
Fórmula: PN = A - P, donde A es el valor contable de los activos, neto de amortización y deterioro, y P el valor contable de los pasivos.
Valor de los beneficios (PER)
El PER mide cuánto paga el mercado por cada euro de beneficio de una empresa comparable. Si conoces ese múltiplo, lo aplicas a tu propio beneficio.
Fórmula: V = PER x B, donde B es el beneficio de tu empresa en el último ejercicio cerrado.
Múltiplo de ventas
Este método multiplica tu cifra de ventas por el múltiplo que el sector asigna a sus empresas comparables. Es útil cuando el beneficio no refleja bien lo que produce la empresa.
Fórmula: V = m x S, donde m es el múltiplo del sector y S la cifra de ventas de tu empresa.
Descuento de flujos de caja
Es el método más riguroso en teoría, porque mide lo que la empresa generará en el futuro, no lo que ya ganó. Exige previsiones detalladas de cobros y pagos.
Fórmula: V = FC1/(1+k) + FC2/(1+k)^2 + ... + FCn/(1+k)^n + VRn/(1+k)^n, donde FC son los flujos de caja de cada periodo, k la tasa de actualización y VRn el valor residual en el último periodo.
Los métodos del balance son los más sencillos de aplicar por el vendedor. Aun así, contrasta siempre el resultado con otro método antes de fiarte de él.
¿Qué método encaja con tu empresa?
Elige según tu situación:
- La empresa sigue operando y tiene beneficios estables: aplica el PER de empresas comparables y contrasta con el múltiplo de ventas.
- La empresa va a cerrar o liquidarse: mira el valor contable ajustado y el valor de liquidación. Aquí cambia la finalidad, y con ella el método.
- Tienes proyecciones de caja creíbles para varios años: el descuento de flujos te dará la cifra más completa.
- Tienes pocas cuentas, o un solo cliente que pesa mucho: empieza por el balance y contrasta con las ventas.
- Hay una herencia o un conflicto entre socios de por medio: la finalidad manda sobre el método. Lleva el caso a tu asesor antes de elegir.
Cualquiera de estos métodos necesita conocer el negocio, su sector y sus puntos débiles frente a la competencia, además de las cuentas. Las cifras sin ese contexto no sirven para negociar.
¿Qué registros necesitas para valorarla?
Cada método lee un dato concreto. Sabiendo de dónde sale, sabes qué papel pedir a tu gestor:
| Método | Dato que alimenta el cálculo | Registro de origen |
|---|---|---|
| Valor contable | Activos y pasivos netos | Balance de situación y registro de inmovilizado |
| PER | Beneficio de tu empresa | Cuenta de pérdidas y ganancias de los últimos ejercicios |
| Múltiplo de ventas | Cifra de ventas | Cuenta de pérdidas y ganancias y facturación por año |
| Descuento de flujos | Flujos de caja futuros y tasa k | Presupuesto de tesorería, cobros y pagos, contratos vigentes |
En el descuento de flujos, el flujo de caja sale de cobros y pagos reales, no de la cuenta de resultados. Un ingreso contabilizado que todavía no ha cobrado no cuenta igual. Los contratos que se renuevan solos son el mejor respaldo de esas previsiones.
Si tu archivo de datos también tiene valor para compradores, revisa antes qué contiene en la guía para vender archivos de empresa.
¿Qué cambia el valor de tu empresa?
Hay cuatro factores que se ven en cualquier método:
- Años de historial: cuentas cerradas y ordenadas por ejercicio.
- Ingresos que se repiten: contratos de mantenimiento, suscripciones o cuotas periódicas.
- Dependencia del dueño: si los clientes solo tratan contigo, el comprador lo descuenta al negociar.
- Registros que muestran cómo acabó cada trabajo: facturas pagadas, tickets cerrados, proyectos entregados.
Para el valor de tu archivo, en particular, la guía sobre valoración del archivo de empresa separa lo que vale la empresa de lo que pueden pagar los programas de datos.
¿Cómo reunir los datos desde tu contabilidad?
- Pide a tu gestor las cuentas anuales de todos los ejercicios que tengas.
- Separa el balance y la cuenta de resultados de cada año.
- Haz una lista del inmovilizado, con equipos, licencias y software, y la fecha de compra de cada uno.
- Saca los cobros y pagos del último año y el presupuesto del siguiente.
- Reúne los contratos vigentes, indicando cuáles se renuevan solos.
Para repasar los documentos que pide un comprador, la lista para la sucesión recorre cada uno.
¿Cuál es tu siguiente paso?
Con los registros anotados, describe tu empresa en el formulario de estimación. El formulario te indica el siguiente paso según lo que tengas, por ejemplo una llamada o una lista de espera.
Los métodos, fórmulas y pasos de esta página proceden de la Guía para la Transmisión de Empresas de IPYME, capítulo 5.